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Club de Planeadores Los Caranchos |
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LA ATM�SFERA Y LA RESPIRACI�NKeith E. E. Read (1981)TEMPERATURAS AMBIENTES Y
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Altitud |
Temperatura |
A nivel del mar |
15 |
5000 |
5 |
10000 |
-5 |
15000 |
-15 |
20000 |
-24 |
25000 |
-34 |
30000 |
-45 |
35000 |
-55 |
40000 |
-55 o m�s seg�n la altura de la tropopausa |
En la
Tabla 2 se dan las temperaturas que m�s probablemente pueden encontrarse a diferentes
altitudes. La p�rdida de calor del cuerpo debida a la radiaci�n, como consecuencia de
bajas temperaturas ambientales, depender� de:
(a) la
temperatura absoluta.
(b) el
volumen de aire que pasa sobre el cuerpo, el cual, a su vez, ser� funci�n de la
velocidad de la corriente de aire y de la duraci�n de la exposici�n.
(c) la
eficacia de los trajes protectores.
Todos los
casos de congelaci�n exigen la intervenci�n del m�dico y el moderno concepto de
tratamiento implica el caldeo inmediato de los tejidos afectados, mientras se resuelve el
traslado al hospital. Las partes afectadas deben sumergirse en agua que est� a una
temperatura comprendida entre 42 y 45� C. De no ser posible conseguir agua caliente y carecer
de otra fuente de calor, conviene colocar las partes afectadas bajo la axila o en las
ingles.
La
protecci�n contra la congelaci�n puede obtenerse mediante ropas adecuadas, que
proporcionen un aislamiento apropiado. Como el aire es un mal conductor t�rmico, deber�
cubrirse el cuerpo con varias capas de tejidos, cada uno de los cuales quede a su vez
emparedado entre dos capas de aire inm�vil. Los tejidos de lana, que son porosos al sudor
deber�n colocarse junto a la piel, porque, en el caso de que se formase una capa de
transpiraci�n alrededor del cuerpo, se estropear�a el aislamiento, dada la alta
conductibilidad t�rmica del agua. Las cabezas y los o�dos ir�n cubiertos por un casco
de vuelo, protegiendo la cara con una m�scara a la que va unida la fuente de ox�geno. La
hipoxia har� que el piloto sea m�s propenso a la congelaci�n. Las manos deber�n
protegerse por dos o m�s pares de guantes de lana pura que cubran la mu�eca pero dejen a
los dedos libertad de movimientos. Habr� que usar botas forradas de vell�n,
especialmente calentadas y secas, que deber�n ser lo suficientemente grandes para
permitir el libre movimiento de los dedos de los pies. Estos ir�n embutidos en varios
pares de calcetines o medias de lana, especialmente calentados y secos para la ocasi�n.
Por �ltimo, si el terreno est� h�medo, el piloto deber� ser llevado al planeador en un
veh�culo, para evitar la posibilidad de que las botas queden cubiertas de una capa
exterior de humedad.
Los
s�ntomas var�an con la cantidad de burbujas formadas y los tejidos afectados. Por lo
general, las partes primeramente atacadas son los espacios de las articulaciones y los
m�sculos, dando origen con ello a rigidez articular y dolores parecidos a los del
reumatismo en los m�sculos. Cuando quedan afectados los m�sculos del t�rax, la
infortunada v�ctima sufre una sensaci�n dolorosa de choque.
En el caso
de que las burbujas se formen en la sustancia de la m�dula espinal o del cerebro, puede
aparecer una sensaci�n de hormigueo (parestesia) o una par�lisis, bien temporal,
bien permanente.
Condiciones que pueden aumentar la susceptibilidad a
la enfermedad de la descompresi�n
Edad
Hay una
clara evidencia de que !a susceptibilidad a la descompresi�n aumenta con los a�os.
Parece ser que dicha susceptibilidad va creciendo poco a poco con la edad y que hay un
aumento marcado incluso en el extremo inferior de la escala (grupos de edad de 17 a 25).
Obesidad
La
evidencia demuestra claramente que la obesidad aumenta la sensibilidad a la enfermedad de
la descompresi�n, hasta el punto que los pilotos de aviones que puedan volar a grandes
altitudes no deber�n dejar que su peso exceda del 15 % de la cifra correspondiente a su
edad-altura-peso.
Rapidez
de ascensi�n
En los
aviones no presurizados deber�n evitarse las ascensiones demasiado r�pidas.
Ejercicio
El
ejercicio tiene un gran efecto sobre la
susceptibilidad a la descompresi�n y las partes del cuerpo mas implicadas en el ser�n
las que tienen mas probabilidad de ser sede de s�ntomas. Esto explica por qu� la espalda
v sus articulaciones, as� como los m�sculos superiores del brazo, son los lugares m�s
frecuentemente asociados con los s�ntomas debidos a esta dolencia.
Fatiga
Acu�stense
pronto la noche antes de intentar batir el r�cord mundial de altura en planeador.
Alcohol
Entre el
�ltimo trago y el momento de elevarse deben transcurrir por lo menos doce horas.
Reexposici�n
La
reexposici�n a la descompresi�n, dentro de un per�odo de 24 horas, llevar� a una mayor
susceptibilidad a la dolencia. Se est� de acuerdo en general en que han de transcurrir 48
horas antes de volver a exponer al piloto a los peligros de una situaci�n grave de este
tipo.
Vuelo
y buceo
No es
conveniente volar dentro de las 48 horas siguientes a un buceo a profundidades acu�ticas
superiores a los 10 m (dos atm�sferas absolutas), dado que la reducida presi�n parcial
de nitr�geno propia de la altitud aumentar� la susceptibilidad a la descompresi�n. Este
peligro es bien conocido de las tripulaciones de la aviaci�n civil que pueden verse
tentadas a disfrutar de este excitante deporte mientras descansan en alguna estaci�n de
la ruta. De acuerdo con el nivel de vuelo que se siga, la mayor�a de los pilotos civiles
mantienen una presi�n de cabina equivalente de 5.000 a 8.000 pies (632 a 565 mm Hg.). El
autor, como miembro de la Royal National Life Boat Institution ha tenido que ocuparse en
los �ltimos a�os del tratamiento inmediato de los casos que se han producido entre los
buceadores profesionales que trabajan en la costa noroeste de Cornualles. Estos hombres,
gravemente enfermos, tuvieron que ser transportados unas 80 millas (unos 130 Km.) hasta
Plymouth para su tratamiento en c�maras hiperb�ricas manejadas por la Royal Navy en su
Escuela de Buceadores de Devonport. Como la rapidez es esencial, muchos se transportan en
helic�ptero por la Royal Navy S.A.R. (b�squeda y rescate), y hay que tener un gran
cuidado de volar muy bajo -todo lo permitido por la propia seguridad-, con el fin de
asegurar que su situaci�n, grave por si, no se agrave m�s a�n como consecuencia de los
da�inos efectos de la altitud.
Al ascender en las condiciones
propias de las corrientes de monta�a conviene respirar previamente ox�geno puro al nivel
del despegue con el fin de eliminar la mayor cantidad posible de nitr�geno de la sangre.
Los dolores peque�os de las
articulaciones suelen desaparecer si se baja a una menor altitud. Aqu� la mayor presi�n atmosf�rica har� que el nitr�geno se vuelva a
disolver en los fluidos tisulares. Si persisten los s�ntomas despu�s del aterrizaje o
aparecen dentro de las 24 horas siguientes a un vuelo a gran altura habr� que llamar al
m�dico inmediatamente, trasladando al enfermo a un hospital provisto de c�mara de
descompresi�n. La prevenci�n y el tratamiento de la descompresi�n y sus efectos tiene
que tomarse en serio, porque a episodios aparentemente triviales suele seguirlos la
muerte.
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